¡¡Summer fruits: campaña pro-frutitas!!

Si todo va bien, en breve disfrutaré de unas mini vacaciones cargaditas de aire puro, inmensos bosques y apenas cobertura telefónica... ¡¡el paraíso n____n!!
Pero antes de irme quería presentaros al último de mis hijitos ("artístico" por supuesto n.n) esta vez dedicado a la quintaesencia de los alimentos: ¡¡las ricas frutitas!!


Aquí en España es pleno verano y estos días gozamos de una MUY sofocante ola de calor que provoca estragos en la población, generalmente en ancianitos y nenes a quienes incluso puede llegar a "matar" (¡literalmente!) por algo tan tonto como la deshidratación.


Por ello, desde aquí deseo cantar una fuerte oda a nuestras maravillosas (y a veces algo olvidadas) amigas ¡¡LAS FRUTAS!! quienes, a parte de su explosiva carga vitamínica, nos hidratan, nos refrescan, nos dejan la piel preciosa y, por si fuera poco, nos salvan del asfixiante abrazo solar... que más se le puede pedir a un alimento ¡¡Aupa el melón, viva la sandía!!

Mirad al cielo y pedid un deseo ¡Hoy es Tanabata!

¡Hoy es un día muy especial!
Después de un largo año de espera, y si el cielo se mantiene despejado, podremos presenciar el dulce reencuentro entre Orihime y Hikoboshi... ¿no sabéis quien son? Permitid pues que os cuente su historia...


Dicen que la princesa Orihime (la estrella Vega), hija de Tenkou el rey del cielo, tenía el don de tejer las mejores y más hermosas telas del universo. Pero lejos de causarle alegría, la princesa estaba triste porque, al pasar día y noche confinada en su telar, no podía conocer a nadie.
Al ver su tristeza, el rey le presentó a Hikoboshi (Altair) el pastor de las estrellas, y al conocerse ambos se enamoraron perdidamente al instante. De hecho, tanto amor se profesaban uno a otro que Orihime olvidó sus deberes y Hikoboshi descuidó su rebaño dejando que las estrellas se dispersaran sin rumbo por el cielo.
Eso enfureció enormemente a Tenkou quien decidió separarlos de inmediato mandando uno a cada lado del caudaloso río Amanogawa (la Vía Láctea). Pero no pudiendo soportar la separación de su amado, Orihime pidió a su padre que, si cumplían con sus obligaciones, al menos les permitiera verse una vez al año. Y así es como el séptimo día del séptimo mes (7 de julio) 2 estrellas cruzan la Vía Láctea para profesarse mucho mucho mucho amor!


La festividad japonesa de Tanabata conmemora esta deliciosa leyenda (de la que debo confesar hay mil variantes) colgando deseos en ramitas de bambú. Así que os animo a hacer lo mismo y, a falta de bambú, bueno es cualquier árbol o plantita cercana ¿¿ya sabéis lo que vais a pedir ^^??


¡¡¡Feliz Tanabata y que se cumplan todos vuestros deseos!!!